COMUNICACIÓN EFICAZ EN LA FAMILIA – Aportaciones de la Escuela de Palo Alto y Enfoque Sistémico.

COMUNICACIÓN EFICAZ EN LA FAMILIA – Aportaciones de la Escuela de Palo Alto y Enfoque Sistémico.

La comunicación, entendida como todas aquellas señales que transmitimos las personas, ya sean estas verbales o no, ha sido analizada para entender sus repercusiones en el ámbito familiar, el cual nos atañe en esta ocasión.

Paul Watzlawick (1921-2007), y otros autores de la escuela de Palo Alto, en su teoría de la comunicación humana explican los principios que la rigen. Los investigadores partieron, en un primer momento, de tres consideraciones básicas:

a. La esencia de la comunicación reside en procesos de relación e interacción.
b. Todo comportamiento humano tiene un valor comunicativo.
c. Los trastornos psíquicos reflejan perturbaciones de la comunicación.

a. La interacción es uno de los conceptos clave de la escuela que la define como todas las relaciones que suceden entre individuos en contextos específicos. El momento y las características del lugar influyen en la manera en que las personas se comportan y la manera en que se comunican y cómo reaccionan. Es decir, reaccionamos de manera diferente según el lugar donde estemos, según las personas con las que estemos y el tipo de evento, acontecimiento o lo que esté ocurriendo en ese momento. Toda interacción se fundamenta en una relación de comunicación.

En este sentido, la comunicación es un sistema abierto de interacciones, inscritas siempre en un contexto determinado. En palabras de Marc y Picard (1992: 39), como sistema abierto la comunicación obedece a ciertos principios. Primero, el principio de totalidad, que implica que un sistema no es una simple suma de elementos sino que posee características propias, diferentes de los elementos que lo componen tomados por separado. Segundo, el principio de causalidad circular, que viene a decir que el comportamiento de cada una de las partes del sistema forma parte de un complicado juego de implicaciones mutuas, de acciones y retroacciones. Y tercero, el principio de regulación, que afirma que no puede existir comunicación que no obedezca a un cierto número mínimo de reglas, normas y convenciones. Estas reglas son las que, precisamente, permiten el equilibrio del sistema.

Los tres principios apuntados en el párrafo anterior constituyen una de las principales aportaciones de la Escuela de Palo Alto a la comprensión de la comunicación. En la obra clásica de Watzlawick, Beavin y Jackson, Teoría de la comunicación humana (1971), se hace hincapié en estos principios básicos del sistema. La totalidad se explica afirmando que “cada una de las partes de un sistema está relacionada de tal modo con las otras que un cambio en una de ellas provoca un cambio en todas las demás y en el sistema total” (Watzlawick et. al., 1971: 120).

La teoría de los sistemas dio paso del modelo lineal al modelo circular de la comunicación, enormemente influido por las ideas de la cibernética; de la que proviene el concepto de feed-back o retroalimentación.

b. “No se puede no comunicar” Concepto básico y casi fundador de la Escuela. Nos dice que todo individuo en presencia de otro, por el simple hecho de estar en presencia del otro, ya está comunicando. Nos habla de la imposibilidad de no comunicar en cualquier momento. Siempre estamos comunicando aunque no queramos. La comunicación no es en todos los casos un hecho voluntario.

c. El último punto nos parece el más interesante: Los trastornos psíquicos reflejan perturbaciones de la comunicación, ya que nuestro objetivo es mejorar el bienestar de las familias a través de la mejora en sus interacciones comunicacionales. Apoyamos la idea de que la mayoría de los conflictos que suceden en el seno de una familia tienen su raíz tanto en el vínculo establecido entre los integrantes como en las características de la interacción particular, que puede ser simétrica o complementaria.

En una situación comunicativa, por tanto, es la relación misma lo fundamental que hay que modificar, más que las personas que están implicadas en ella. De ahí que la interacción se erija como el centro del debate y como el objeto a atender antes que cualquier otro elemento. Así pues, las acciones, las interacciones, no pueden entenderse si no se ubican en un contexto, sin atender al sistema en el que se realizan o tienen lugar.

Entendemos la comunicación como un proceso permanente y de carácter holístico, incomprensible sin el contexto en el que tiene lugar. Es una de las ideas fundamentales aportadas por Paul Watzlawick, quien en una de sus obras principales afirma que “un segmento aislado de comportamiento es algo que formalmente no se puede definir, es decir, que carece de sentido” (Watzlawick et. al., 1971: 37).

Nuestra misión en las reuniones del Grupo Multifamiliar: Escuela Intensiva y práctica para padres, es aportar a los padres la VISIÓN SISTÉMICA: Aprender a ver qué está sucediendo en la situación de conflicto. No es suficiente con mirar. Se requiere observar desde fuera los factores que desencadenan y mantienen una comunicación ineficaz, que no permite a los padres lograr el cambio deseado en sus hijos/as. Lo cual significa que “hay que aprender a mirar todo el entorno de un fenómeno comunicativo para poder percibir el conjunto de actores implicados” (Mucchielli, 1998: 46).

El constructivismo pone en cuestión nuestra percepción de la realidad. Defiende que no hay una realidad objetiva, sino que cada observador configura su propia interpretación de la realidad, su personal manera de entender el mundo (Watzlawick, 1984). Sus referencias nos sirven para entender la importancia de la subjetividad como mecanismo que influye directamente en la interpretación de un mensaje, cada miembro de la familia lo percibe en función de su sistema representacional. El propio Watzlawick concreta:

“Pero existe una diferencia significativa entre la percepción de los objetos y la de las relaciones… En el dominio de las relaciones humanas no existe una verdad objetiva de la que uno de los asociados sería más consciente que el otro y sobre la que sería posible un acuerdo. En este dominio no hay más que concepciones individuales de la naturaleza de la relación, y estas concepciones son más o menos fatalmente discordantes”

Además, es muy importante que los sujetos en la interacción, para controlar la relación comunicativa, puedan discriminar los diferentes significados y sentidos que contienen los mensajes. De ahí la necesidad de aprender, conservar y acrecentar las “habilidades comunicativas”, lo cual nos lleva al concepto de “competencia comunicativa”. Según P. Watzlawick:

“Normalmente, un cierto consenso práctico se consigue en las relaciones humanas a través del proceso de negociación, ratificación y renegociación. En las relaciones trastornadas, las tentativas de negociar son a veces tan ineptas y groseras que ninguno de los participantes puede permitirse un acuerdo: el foso entre las definiciones dadas de la realidad es demasiado ancho, y amenaza la supervivencia psicológica de cada uno”

La familia es un sistema abierto, gobernado por reglas, que cumple los principios de la retroalimentación positiva y negativa. Las reglas son metáforas acuñadas por el observador para denominar secuencias redundantes de comportamiento, que caracterizan el funcionamiento de cada sistema familiar concreto. Las familias se van dotando de reglas con el paso del tiempo a través de ensayos y errores. Los síntomas son una forma más de comunicación, que surgen por la tendencia cada vez más rígida a repetir compulsivamente las soluciones memorizadas anteriormente. La observación de las redundancias conduce a la formulación de una hipótesis de funcionamiento familiar, y al diseño de una estrategia que dé como resultado la modificación de las reglas que no resultan útiles para un adecuado funcionamiento familiar. El Grupo Multifamiliar te enseña a identificar qué está sucediendo y se centra en la solución del problema presentado, en el aquí y ahora.

La lectura de un pasaje de la obra de Watzlawick puede hacer comprensible la naturaleza básica de este tipo de intervención:

“Sin ninguna duda, el comportamiento se encuentra determinado, al menos parcialmente, por la experiencia anterior, pero se es consciente de lo aventurado que resulta buscar las causas en el pasado… La memoria se basa esencialmente en pruebas subjetivas… Pero todo lo que A le dice a B sobre su pasado está ligado estrechamente a la relación actual en curso entre A y B y se encuentra determinado por dicha relación. Si, por el contrario, se estudia directamente la comunicación de un individuo con los miembros de su entorno… se pueden llegar a identificar diferentes modelos comunicativos de valor diagnóstico, que permitan determinar una estrategia de intervención terapéutica tan apropiada como sea posible. Este tipo de enfoque constituye más bien una investigación hic et nunc que una investigación del sentido simbólico, de las motivaciones o de las causas deducidas del pasado… El síntoma… deja percibir bruscamente su significación si se lo reemplaza en el contexto de interacción actualmente en curso entre un individuo y su medio humano. El síntoma aparecerá como una redundancia, como una regla de ese “juego” específico que caracteriza su interacción, y no como el resultado de un conflicto sin resolver entre dos fuerzas intrapsíquicas superpuestas” (Watzlawick et. al., 1971: 40-41).

El punto de vista determinista según el cual lo pasado influye necesaria y directamente sobre lo presente, se deja a un lado para dotar de mayor importancia al momento actual, a la situación comunicativa que, enmarcada en un contexto determinado pero presente, es portadora del significado sustantivo que caracteriza a esa misma situación de interacción.

“Es algo nuevo… examina los acontecimientos y los problemas en términos de comportamientos entre individuos de un sistema de relaciones sociales… se dirige hacia el “qué” y el “cómo” de la situación (en vez de hacia el por qué o el quién)… le interesa menos el origen o los fines últimos que la situación actual, así como el modo en el que se perpetúa y se podría modificar” (Weakland, 1977: 456).

Es así como el concepto temporal del “aquí y ahora” toma relevancia y se sitúa como uno de los principales enfoques para intervenir en una relación comunicacional disfuncional. Nuestra aportación se centra en añadir al proceso la importancia de una meta diseñada conjuntamente que guíe el camino hacia la funcionalidad u homeostasis del sistema. Para ello las preguntas que lanzamos a la familia son: ¿Dónde estoy? y ¿Hacia dónde quiero dirigirme? De esta manera, todos los miembros se vuelven parte responsable del proceso de mejora, diseñando una ruta hacia la interacción comunicacional deseada. Este nuevo enfoque nace de la práctica del coaching, y más concretamente del Coaching Familiar, que facilita a los familiares implicados la toma de conciencia, la asunción de responsabilidad y la búsqueda de soluciones, enfocándose hacia la acción y el cambio en la forma de comunicarse.

En nuestras intervenciones destacamos el potencial comunicativo de los participantes, para incrementar la confianza en sí mismos, su autoafirmación y su competencia comunicativa, habilidad que prevendrá futuros conflictos.

Victoria Flórez Munévar. Psicóloga y Coach. Nº col M-19823

Bibliografía
 Libro:
 WATZLAWICK, P.; BEAVIN, J y JACKSON, D.: (1967) Teoría de la comunicación humana. Ed. Herder, Barcelona 1981.
 Artículos:
 *El Camino Hacia la “Nueva Comunicación”. Breve Apunte Sobre las Aportaciones de la Escuela de Palo Alto”. Autora: Marta Rizo. Profesora-investigadora de la Academia de Comunicación y Cultura de la Universidad de la Ciudad de México, México DF.
 *Revisión histórica de la Terapia Familiar. Autor: Roberto Pereira Tercero. Director de la EVNTF.
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